¿No celebro Halloween porque mi religión me lo prohíbe?

vvHalloween (de la contracción escocesa de la frase inglesa “All Hallows’ Even”  Víspera de todos los santos) es una fiesta muy conocida por todos con raíces celtas y Romanas en la que típicamente niños y adultos se divierten disfrazándose y pidiendo dulces. Una oportunidad donde muchos aprovechan para disfrutar de un tiempo de calidad con sus hijos al seleccionar un disfraz, caracterizarlos, salir con ellos a tocar puertas, etc. Una fecha en donde los niños fácilmente se ilusionan por elegir el personaje que representarán, tal vez adornar en compañía de sus padres su casa con motivos a la fecha, elaborar alguna calabaza alegórica o cualquier otro dulce o comida con forma aterradora como ojos, dedos, etc.  y tratan de disfrutar de una actividad sana y recreativa con su familia y amigos.

Sin embargo no todos opinan de esta manera sobre tal fecha. Dentro

de las creencias religiosas, especialmente las Cristianas que son las más comunes que tenemos cerca en México, se cree que dichas fiestas son una artimaña de Satanás por disfrazar de inofensivo algo que es altamente nocivo, una trampa para el alma. Una fiesta en donde los disfraces de brujas, duendes, fantasmas y demonios son representantes del reino de las tinieblas y al ser la fecha en donde más espíritus inmundos hay sueltos en el aire, uno de estos puede transferirse en alguno de los participantes y correr el peligro de ser llevado a casa. En fin, en pocas palabras, una fiesta de adoración al diablo, una celebración de invocación al mal y a la oscuridad.

Existe una frase que dice “Quien controla tus miedos, controla tu vida” y creo es una frase muy importante a considerar. ¿Cuántas personas hacen o dejan de hacer algo debido a sus miedos?,

¿Qué tanto control tenemos sobre nuestra vida y que tanto control perdemos debido

a nuestras creencias?

noY es que realmente quiero aprovechar el tema de Halloween y los mensajes religiosos al respecto que se dejan ver en redes sociales y otros medios en esta fecha para tocar un tema que me parece aún más fundamental. Como nos controlan las creencias.

Cada persona tiene sus propias creencias alrededor del mundo, y cada persona “hace” o “deja de hacer” cosas en base a dichas creencias. Los mormones no toman café y usan ropa interior especial que los protege del mal,  los cristianos restringen el consumo de carne en semana santa y la celebración de Halloween, los testigos de jehova no celebran cumpleaños ni asisten a votar, los seguidores del Feng Shui tienen reglas estrictas para los colores que vestir y la forma de acomodar sus pertenencias y algunos más creen que utilizando un gorro de papel aluminio evitan las ondas de control mental emitidas por el gobierno de Estados Unidos…

En cualquier dirección que volteemos encontraremos personas con creencias y dispuestas a llevar una vida de prohibiciones y obligaciones en base a ellas. Muchos otros tenemos creencias menos impactantes sobre nuestras vidas pero que igualmente controlan lo que hacemos diariamente como evitar pasar pode debajo de una escalera, tirar sal, romper un espejo, dar media vuelta al ver un gato negro, utilizar un hilo rojo para detener un ataque de hipo, en fin, tantas y tantas más que provocan e inhiben acciones reales sobre personas reales a diario. En pocas palabras, creencias que nos controlan.

Ante todo esto cabe preguntarnos y reflexionar, ¿Qué motivo tenemos para creer lo que creemos? , ¿Soy yo dueño de mis creencias o son mis creencias dueñas de mí?, ¿Qué creo ganar y que pierdo en realidad cuando me apego a dichos preceptos?, ¿Tengo bases y evidencias para saber que creencias son reales y que creencias son falsas, para saber si tengo o no razón?, ¿y si me equivoco?, ¿Qué implicaciones tiene si al final de cuentas estoy en un error?

El libre pensamiento es una forma de crear nuestras propias opiniones sobre la base del análisis imparcial de hechos y ser dueños de nuestras propias decisiones independientemente de la imposición dogmática de alguna institución, religión, tradición específica, tendencia política o de cualquier movimiento activista que busque imponer su punto de vista ideológico o cosmovisión filosófica sobre nosotros. La facultad de poder exteriorizar nuestro poder e individualidad a través de nuestras propias ideas, de decidir conscientemente sobre nuestras acciones en base a nosotros mismos y no a lo que digan lo demás. La acción de generar nuestras propias ideas.

Cada uno de nosotros tenemos “fe” en que nuestras propias creencias son correctas y fácilmente descartamos las creencias de los demás. Pero esos “demás” también pueden hacer lo mismo. No todos pueden tener razón, ¿Cómo saber quien la tiene y quién no?

Comúnmente se asegura que la fe es una cualidad positiva y deseable en el ser humano, pero no hay nada más alejado de la verdad que ello, la fe no es una virtud, es un defecto, simple y sencillamente porque nos puede hacer creer en cosas que no son ciertas. Si a nosotros llegara una persona con una gran fe en un monstruo volador de Spaghetti y albóndigas ninguno de nosotros creería que en ese caso su fe es un signo positivo y por el contrario lo desacreditaríamos para cualquier rol de responsabilidad en la sociedad. Es precisamente este tipo de rasgos el que quiero resaltar. ¿Por qué ver con agrado un tipo de “fe” y con desagrado otro?, ¿Simplemente por la popularidad, tradición o familiaridad que sintamos por ella? Algo que también piensan y sienten aquellos que llevan una creencia distinta a la nuestra.

Imagen2Quien crea fuertemente que celebrar una fiesta de Halloween es algo negativo es porque tiene una serie de creencias que así se lo hacen ver y el análisis que valdría la pena hacer es preguntar, ¿Qué es aquello que le hace pensar que tiene razón?, ¿Qué es aquello que le impide integrarse de la misma manera que lo hacen los demás?

En este caso se trata de un miedo a las fuerzas de la oscuridad y al desamparo de la fuerza de Dios, pero, ¿Qué le hace pensar que tales cosas existen o de existir se comportan como dice que se comportan si sus datos se basan en una serie de ideas que carecen de evidencia y no se pueden comprobar?, ¿Qué es lo que le hace pensar que él tiene razón y los demás no?, ¿Qué lo diferencia de aquellos que creen en un monstruo de Spaghetti o aquellos que aseguran un plan de control mundial por extraterrestres infiltrados en nuestra sociedad? Al final todas son creencias que permanecen en el terreno de la especulación.

Basar nuestra vida en base a creencias creadas hace miles de años o recientes pero cuyos preceptos carecen de toda capacidad de comprobación y transforman el acto de creer en una gran lotería donde llevamos una gran probabilidad de perdernos la verdad es una gran garantía para apartarnos de todo aquello que si sucede en el mundo real.

“Los hombres creen que la epilepsia es divina, meramente porque no la pueden entender. Pero si llamasen divino a todo lo que no pueden entender, habría una infinidad de cosas divinas” –Hipócrates-”. En lugar de reconocer su ignorancia, el hombre ha preferido dotar al universo de cualidades mágicas para hacerlo inteligible. Lo sagrado ha venido a ocupar el vació dejado por el desconocimiento humano. Si nos aferramos a la idea de la existencia de espíritus y demonios y tomamos decisiones reales en el mundo real en base a ello cuando no hay evidencias claras sobre su existencia, ¿Qué ponemos en juego?, ¿Apostaríamos perdernos de la realidad por aferrarnos a lo que queremos creer?, ¿Qué peor destino para un ser humano que vivir sumergido en una falsedad?

El problema no son las afirmaciones que hacen todas estas doctrinas y dogmas, sino la forma en cómo llegan a dichas conclusiones. Si de verdad existieran espíritus y demonios no habría problema con ello, muy por el contrario deberíamos estudiar a fondo dicho fenómeno. La cuestión no es lo sorprendente o extravagantes que parezcan dichas afirmaciones si no que al creer en algo por mera fe corremos el riesgo de perdernos de algo mejor.

Cuando los seguidores de una creencia afirma que existen 7 puntos energéticos a lo largo del cuerpo, lo cuestionable no es en sí dichos puntos pueden existir o no, si no ¿Cómo saben que son 7?, ¿Qué tal si son 5 o son 9, 13 o 23? Y por aferrarse a la creencia de que solo son 7 y no someter sus creencias a comprobación en realidad se pierden de una verdad aún más grande?

verdadCada ser humano tiene derecho a tener sus propias creencias, pero también deberían tener la obligación de preguntarse a sí mismos, “¿Cómo sé que esto es la verdad y no estoy en un error”

Somos una sociedad que nació desde la ignorancia. Una sociedad que de pronto empezó a tomar consciencia de sí misma y a plantearse preguntas sobre qué era todo aquello que veía a su alrededor, como funcionaba o porque estaba ahí. Una sociedad que de pronto un día se dio cuenta de su existencia y emprendió un camino para intentar hallar respuestas sobre todo aquello que ignoraba, un camino donde una y otra vez a lo largo del tiempo relleno sus huecos de ignorancia con historias y fantasías. Un proceso donde la superstición se apoderó de todos aquellos bastos rincones donde aún no había el suficiente conocimiento para explicarlo, algo que aún hoy repercute fuertemente en la sociedad y se sigue repitiendo una y otra vez.

El conocimiento por parte de la humanidad a ceca de la naturaleza, del cosmos, de cómo funciona lo que nos rodea y por qué el mundo es como es,  es una tarea que nos corresponde a todos. Una tarea que poco a poco a través del tiempo nos ha guiado hacia la civilización que hoy en día somos y que incrementa nuestra potencia para ser una gran civilización del cosmos. Es solo con nuestro esfuerzo dedicado a comprobar nuestras ideas, a superar la superficialidad de la superstición y a erradicar el pensamiento dogmático que podemos contribuir en nuestra vida diaria al florecimiento de la humanidad.

Superar nuestras supersticiones y miedos a la vida con dosis de empatía hacia los demás, generosidad, confianza, gratitud, compasión, humildad, respeto, autoestima, crítica constructiva y curiosidad por nuestro entorno para generar nuevo conocimiento y corregir ideas erróneas dispuestos a conocer y reconocer cuando podemos estar equivocados es la mejor fórmula posible para hacer de la humanidad una sociedad más libre, justa y progresista para todos.

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Halloween tal como el día de muertos, Navidad y tantas otras celebraciones son tradiciones surgidas en distintos contextos y culturas alrededor del mundo y más allá de ser ciudadano de una nación, cultura o religión todos somos humanos y ciudadanos del mundo. Celebraciones que bien podemos tomar como oportunidades para aprovechar, convivir y disfrutar con aquellos que nos rodean. No compartir momentos de este tipo con otros a causa de creer que son celebraciones negativas o en contra de nuestros valores solamente nos distancian más unos de otros. Anteponer el oscurantismo de creencias sin fundamento ante la conexión y relaciones humanas es un factor de aislamiento que solamente nos perjudica.

Negarnos al conocimiento transparente sobre saber si una idea es correcta o no por aferrarnos a creencias y supuestas revelaciones simplemente por nuestras emociones es la manera más fácil de perdernos de todo aquello que es real. Aceptar la diversidad de ideas asignándoles una proporción de credibilidad en base a sus evidencias y filtrar aquello que parece posible de lo que no, no en base a nuestras emociones o deseos si no a las pruebas que dé de su veracidad es la forma en cómo podemos acercarnos en mayor medida a la verdad sea esta la que sea. Es decir no importar si la realidad es la verdadera existencia de demonios o si por el contrario estos resultan finalmente no existir, lo que de verdad importa es que sea una búsqueda genuina por la verdad.

Ni yo ni nadie conoce la verdad del universo, por lo tanto no podría señalar si alguien está equivocado en sus creencias pero sí podría preguntarle, ¿Por qué crees que esa es la verdad? ¿Por qué piensas que lo que tú dices es la verdad y no lo que dicen otros más? Y no juzgar sus respuestas sino analizar la elocuencia, justificación y evidencia de sus razones. Un ejercicio que deberíamos hacer todos para con nosotros mismos.

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Acerca de J. Antonio M. Martell

¿Que es la existencia? ¿Como se define la realidad? ¿De donde venimos? ¿Tenemos un propósito? ¿Tenemos poder de elección o todo es una ilusión?  Estas y otras mas son las preguntas que a diario me hago, como profesional estudié y trabajo en la Ingeniería de Sistemas, como persona tiendo a ejercer mi capacidad de raciocinio para pensar y reflexionar sobre todos los temas y maravillas que existen en el universo, dándome el poder de llevar la capacidad de mi mente mas allá de los límites diarios, la imaginación da el toque especial a la actividad “Sapiens” con lo cual el viaje en las posibilidades se hace mucho mas interesante. Intereses: Cosmología, tiempo y espacio, universo, ciencia, mecánica cúantica, inteligencia, conciencia, misterio, vida, muerte, existencia, biología

Publicado el 31 octubre, 2013 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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