Ciencia VS Gobierno

 

Ciencia anarquia

La ciencia es una actividad humana que funciona desde la total anarquía. En ella, no existe un presidente del saber que decida “que funciona” y “que no”, ni tampoco un parlamento que determine cuáles serán los cánones oficiales a los que los nuevos descubrimientos se deberán apegar. No existe una estructura jerárquica que controle sus actividades o una autoridad que avale su veracidad. Se trata de una labor realizada, en principio, por libres pensadores ubicados intelectualmente al mismo nivel, y en donde no tiene cabida la imposición o un mando autoritario, ya que lo importante no es si una afirmación es realizada por un genio como Einstein, por un poderoso empresario, por un sencillo vendedor de seguros o por el más humilde barrendero de la esquina. Lo importante, son las evidencias que apoyen dicha afirmación.

La ciencia, esa labor que nos ha permitido entender y otorgarnos un poco de control sobre el mundo que nos rodea,  es la actividad más rentable que jamás haya existido. Todas las riquezas generadas por el ser humano han venido de ella; desde saber cómo sembrar para crear la agricultura, pasando por cómo elaborar telas y colores para confeccionar nuestras vestimentas, hasta llegar a la comprensión y control del átomo permitiéndonos crear computadoras y energía nuclear. El simple proceso de observar y experimentar, para formular ideas que nos permitan entender cómo funciona un aspecto de la naturaleza, y con ello idear como aprovecharlo en nuestro beneficio transformándolo en tecnología, es la actividad que nos ha permitido tener la civilización que hoy en día tenemos.

La ciencia funciona (Los aviones vuelan, los automóviles ruedan, las computadoras calculan, etc.), de ello no hay duda y por eso ha transformado el mundo. El saber desde cómo crear un simple botón de camisa, un hilo, un clip, un lápiz, un papel, un foco; hasta medicamentos, teléfonos, automóviles, aviones, etc. (prácticamente casi cualquier objeto a nuestro alrededor) son los conocimientos y tecnología que nos ha dejado y que mueven la economía mundial desde el inicio de la civilización. Civilización que ha cambiado drásticamente desde la época de las cavernas; gracias a una actividad que desde la anarquía ha brindado todo lo que necesitamos para expandir la esperanza y calidad de vida, vencer enfermedades, brindándonos comodidades  y lograr así desprendernos un poco de las ataduras de recolectores y cazadores que atan a todos los seres vivos del planeta para darnos un mejor destino; mucho más reconfortante, decente y diferente al que estaríamos sujetos sin ella.

La ciencia es en sí, sin lugar a dudas, el invento con mayor trascendencia y alcance jamás ideado por la mente humana; y tal vez lo más sorprendente, e irónico de ella, es que la esencia que la hace funcionar es tan sencilla, que probablemente por ello ha pasado desapercibida para la mayor parte de seres humanos durante su historia. “Siempre sostener una idea con evidencias y estar dispuesto a cambiarla o desecharla de acuerdo a ellas”; Tristemente a menudo hacemos lo contrario. Nos aferramos a una idea y nos negamos a soltarla o modificarla a pesar de lo que digan las evidencias en su contra solo Imagen1porque estamos enamorados de ella. A veces nos apegamos tanto a creer algo que olvidamos que lo realmente importarte es buscar la verdad, aunque al final esta termine siendo diferente a lo que en un principio creíamos.

A pesar de que la ciencia desde el principio ha dado frutos, no siempre lo ha hecho de manera consciente y sistemática. Hubo una época en donde la verificación era meramente involuntaria, empírica y al azar como lo sucedido en el descubrimiento de la agricultura; dando como resultado un progreso lento lleno de creencias equivocadas y supersticiones.

A lo largo de la historia lo obvio frecuentemente ha resultado ser un engaño. Comúnmente hemos confiado demasiado en la evidencia de nuestros sentidos, llegando a construir las estructuras sociales de nuestra civilización alrededor de ella.

Siempre habíamos creído que lo que resultaba claramente patente para nuestros sentidos era la realidad. Una manera de distinguir lo correcto de lo incorrecto; lo bueno de lo malo; inclusive lo decente de lo indecente. Durante mucho tiempo creímos que nuestros sentidos representaban fielmente la realidad y que por lo tanto eran nuestro mejor medio para entendernos con el mundo.

Con base a la evidencia de nuestros sentidos llegamos a considerarnos el centro del universo, a sentirnos especiales dentro del gran mundo de la vida e incluso a ver la obvia superioridad de ciertos grupos humanos sobre otros. No fue hasta que empezamos a desarrollar un mecanismo que permitió decidir hasta donde nuestros sentidos son fieles a la realidad y hasta donde nos engañan, que apenas comenzamos a discernir la realidad de las apariencias. El método científico de eso se trata.

Saber separar “lo que es la realidad”, de “lo que es lo aparente” es uno de los temas importantes de la filosofía desde la época de Platón. El problema es que con frecuencia hemos descansado cómodamente en el juicio de nuestros sentidos. Desde la antigüedad, los grandes filósofos se dedicaron a observar, reflexionar y proponer ideas especulativas sobre la naturaleza del universo y sus fenómenos, pero difícilmente dedicaron tiempo a comprobarlas, lo que terminó construyendo un zoológico de ideas filosóficas distintas y contradictorias entre sí; conformando distintas “escuelas” y seguidores que defendían cada una por fe o con base a lo “lógico” que les pareciera, mas no por las evidencias que las sostuvieran.

GALILEO-ARISTOTELES

Ideas como la de Aristóteles, quien estableció que cuanto más pesado era un cuerpo, más rápidamente caía, proliferaron por toda la sociedad. Afirmación que parecía razonable, y probablemente por ello durante mucho tiempo fue ciegamente creída, además de que nadie se tomó la molestia de validarla; hasta que 19 siglos después llegó Galileo y armado con simples canicas, tablas de madera y el conteo de los latidos de su corazón pudo probar, midiendo el tiempo de caída por planos inclinados, que Aristóteles estaba equivocado, demostrando que en realidad los objetos caen a la misma velocidad.

Pero, ¿¡Cómo fue posible que durante tanto tiempo a nadie se le ocurriera realizar un experimento tan sencillo!? Bueno, seguramente la respuesta no sea tan sencilla como lo que aquí logre plantear pero, posiblemente en parte se debió a que en aquella época la imposición de ideas por parte de líderes religiosos y gobernantes era la norma y poca gente se atrevía a contradecirlos o intentar probar si tenían razón. El concepto de libre pensamiento en realidad no estaba desarrollado. La noción de una entidad divina suprema comunicando sus deseos y reglas al pueblo a través de sacerdotes, profetas, reyes o elegidos especiales era el criterio común y en su mayoría la población se mantenía al margen esperando que dichos líderes les dijeran que hacer o que pensar. La concepción de que lo correcto o lo incorrecto, lo real o lo falso, no era necesariamente algo impuesto por líderes, si no que era accesible por el intelecto de cada simple mortal, y que el mundo no era controlado por dioses caprichosos imposibles de comprender, si no que se regía bajo leyes inteligibles por el ser humano, llegó popularmente hasta más o menos la época de Galileo. La idea de pensar por uno mismo y no sobre lo que los demás nos digan, está estrechamente relacionada con el progreso de la ciencia.

Observar sistemáticamente anotando cada detalle, estructurar ideas con base a ello y proponer experimentos que conforme a los resultados confirmen, modifiquen o refuten cada idea; en un proceso iterativo donde cada una sea corregida, aumentada y refinada por cada vuelta ; compartiendo los métodos y resultados de manera pública de tal manera que otros investigadores alrededor del mundo tengan la oportunidad de replicarlos, corregirlos y aumentaros  para comenzar el ciclo de nueva cuenta, es el secreto que ha permitido a esta actividad cambiar drásticamente nuestra sociedad sin necesidad de tener dirigentes. El gran éxito que ha tenido para cambiar al mundo ha estado en su trabajo en equipo de manera pública, abierta y medible objetivamente en principio por cualquiera y no solo por unos cuantos elegidos como sucedía antes. La ciencia, a diferencia del dogma, se autocorrige y progresa con los resultados obtenidos. Nunca se queda quieta. Nunca permanece constante.  Las ideas son modificadas a la luz de las nuevas evidencias para apegarse a la realidad en el afán de encontrar la verdad.

Así también, otra particularidad que la ciencia tiene y que no tan fácilmente se encuentra en otros ámbitos es que aplica una serie de filtros y metodologías en los ensayos controlados que se encargan de eliminar o disminuir al mínimo posible los errores de razonamiento sistemáticos que históricamente nos han aquejado en la búsqueda de conocimiento como falacias lógicas, sesgos cognitivos, prejuicios, sugestiones, malas monarquia vs democraciainterpretaciones, manipulaciones, etc.  Filtros y metodologías como la experimentación de doble ciego, selección muestral y análisis de resultados por métodos estadísticos, control de variables, grupos control, etc.

Desde la época de Aristóteles, pasando por Galileo y llegando hasta nuestros días, la forma de pensar ha cambiado enormemente, y también con ello la forma de gobernar. Aquel mandato, al que hicimos referencia, en el que los líderes eran impuestos por herencia u órdenes de los mismos antecesores se ha quedado atrás para dar paso, en la mayor parte del mundo, a un gobierno democrático, esperando utópicamente con ello que cada habitante tenga la oportunidad justa de decidir quienes los gobernarán; con la esperanza de así poder conseguir un mundo mejor y equitativo para todos.

En aras de la libertad y poder de elección es un buen ejercicio, pero aún está  muy lejos de ser perfecto. Y no me refiero a los claros problemas de corrupción y fraude de los que, en gran parte del mundo, es víctima. Sino más bien, al simple y sencillo hecho de que, en el supuesto de tratarse de un ejercicio limpio, está influenciado por los mismos errores de pensamiento de los que ha sufrido la humanidad hasta el surgimiento de la ciencia; La democracia está ejercida por la elección subjetiva de seres humanos que son engañados por sus sentidos, por su juicio común y por muchos otros factores de los que no son conscientes. En la democracia no se aplican metodologías o herramientas precisas que nos ayuden a ver la verdad detrás de las apariencias de la misma manera que los grandes pensadores antes de Galileo no pudieron verla.

El que un pueblo tenga la oportunidad de elegir a sus dirigentes y el esperar que con ello tomen la mejor decisión son dos cosas totalmente diferentes en donde la primera no tiene nada que ver con la segunda. Alrededor del mundo se han cometido y se siguen cometiendo miles de errores e injusticias a diario por escuchar lo que la mayoría piensa o quiere. La opinión de la población no es fuente de sabiduría y esa es la gran debilidad de la democracia. Apelar a la popularidad para tomar decisiones. La mente humana trabaja llena de falacias, de sesgos y de sugestiones que la hacen llegar a malas interpretaciones y conclusiones equivocadas. La historia se desborda de ejemplos, en donde nuestros sentidos nos han dicho clara y obviamente que “algo” es de tal o cual manera para tiempo después darnos cuenta que estábamos equivocados. Por ejemplo, si de alguna manera pudiéramos viajar en el tiempo algunos siglos atrás y tuviéramos la oportunidad de entrevistar a la población de aquel entonces, nos dirían con una expresión de pereza, como de quien responde una pregunta boba y más que obvia que la tierra es plana y que el sol gira a su alrededor.

Pero no vayamos tan lejos, situémonos a penas en el siglo pasado. Las atrocidades cometidas por Hitler y el partido Nazi fueron en gran medida apoyadas por ciudadanos tan comunes y corrientes como nosotros mismos; Aunque Hitler nunca ganó unas elecciones y llegó al poder a causa de represiones hacia los demás partidos, si gozó de gran popularidad entre una gran parte de la ciudadanía. Se trató de un gran líder ampliamente aclamado y seguido. A los ojos de su Imagen2pueblo y quienes lo eligieron, jamás fue visto como el monstruo que hoy en día nos parece.

Hitler supo manejar su imagen y ganarse el apoyo mediante la generación de empleos, el crecimiento de la infraestructura Alemana y campañas mediáticas logrando así un respaldo inmenso y prolongado por parte de la población. Orador y agitador de un gran carisma que supo aprovechar la situación económica y psicológica de Alemania la cual atravesaba por una gran crisis para hacerse de su gran poder. En dicha situación, la población buscaba un chivo expiatorio al que pudiera echar la culpa de su miseria y fue lo que Hitler les ofreció estigmatizando a judíos, izquierdistas, gitanos, homosexuales y otros grupos considerados como extraños a la sociedad. Todos los días en los diarios se leían consignas como “Los judíos son nuestra desgracia” y a partir de su posición de poderío, el partido radicalizó gradualmente su acoso hasta que comenzó con su deportación en 1942, con una amplia aceptación por parte de la población.

Obviamente un solo ser humano jamás podría generar algo tan grande como el holocausto Nazi. Fue la población quien por medio de su apoyo y forma de pensar lo hizo realidad. Fue la opinión de la población que lo apoyaba que llevó a ese infierno.

Ejemplos hay demasiados. Pongamos en la mesa la esclavitud, que por cierto fue abolida hasta hace relativamente poco tiempo, la cual fue aprobada durante gran parte de nuestra historia y no solamente como aceptable, sino incluso como correcta y deseable por una gran parte de la población, incluyendo en casos, tras vidas de condicionamiento, por los mismos esclavos.

Hoy en día tenemos el vívido ejemplo que ocurre en los países de medio Oriente, en donde el castigo y mutilación a mujeres por “crímenes de honor” (como negarse a contraer un matrimonio arreglado, mantener una relación con alguien que la familia no aprueba, relaciones sexuales fuera del matrimonio, incluso “ser víctima de violación, homosexualidad, etc), son bien vistos y buscados por un amplio porcentaje de la población e inclusive por las mismas mujeres. Castigos que son ejecutados por sus propias familias. Azotes, amputación de manos o dedos, desfiguración por ácido, etc.

Hace unos meses tuve la oportunidad de ver un video, en donde a un público musulmán ordinario se les pedía alzar la mano a aquellos que se identificaran como musulmanes Imagen3radicales. En ese momento, nadie lo hace. Después, se les pide alzar la mano a quienes pensaran que las mujeres deberían de ser castigadas por crímenes de honor. Prácticamente todos los asistentes alzan la mano. También se les cuestiona sobre quienes creían que los infieles que no siguen el Corán deberian de ser  castigados. Nuevamente la mayoría levanta la mano. Finalmente se les cuestiona porque en un principio no se identificaron como “musulmanes radicales” pero finalmente tenían estas opiniones y lo que hicieron fue simplemente reír y decir que esas ideas eran algo común. Eran, “lo normal”,  y no algo radical.

La verdad es que al ver situaciones como las de la Alemania Nazi del siglo pasado o como esta de medio oriente en la actualidad y tener nosotros mismos otra idiosincrasia, se nos hace bastante difícil imaginar que dichas personas son gente común y corriente como nosotros mismos que van a diario a trabajar, que tienen deudas, que sobrellevan la vida y que tienen sus familias a las cuales aman. Cuando uno mismo se encuentra dentro de dicha situación es difícil ver el error.

Si un padre fuertemente religioso amara a su hijo con toda su alma y las creencias religiosas del padre indicaran que toda persona que probara las mieles del mismo sexo será enviado al infierno, resultando ser que dicho hijo fuera homosexual;  podría darse el caso en que el padre tomara la decisión de matar a su propio hijo, antes de que este cometiera dicho pecado con tal de que fuera enviado directamente al cielo. Por “amor”, podría tomar una decisión que le evitara a su hijo amado el “sufrimiento eterno”. De verdad, la gente puede llegar a hacer grandes cosas por amor y grandes estupideces por sus creencias cuando cree estar en lo correcto.

Por otro lado, el mundo está lleno, por ejemplo, de personas fieles a medicinas alternativas como la homeopatía, el Reiki o la acupuntura. Prácticas que a pesar de ser ampliamente investigadas alrededor del mundo nunca han podido mostrar evidencia de su funcionamiento. Si las leyes en materia de salud fueran seleccionadas a votación popular, en los centros de salud encontraríamos chochos homeopáticos,  agujas y cuarzos en lugar de antibióticos (¡Ouch!… Creo me acabo de morder la lengua. Parte de esto es una realidad en varios hospitales del mundo)

También podría mencionar, por citar otro ejemplo, que en Estados Unidos podemos encontrar una amplia aceptación a temas relacionados con avistamientos OVNI  y visitas extraterrestres. Y que desde hace unos cuantos meses se puede leer la noticia de que Hillary Clinton ha prometido, de llegar a la presidencia, desclasificar los archivos secretos del gobierno a cerca de ello. Promesa que, ya sea que la cumpla o no, desde ahora le dará ya una gran cantidad de votos. Personas que terminarán votando por ella a causa de razones equivocadas. Si la gran mayoría fuera creyente de pitufos, y Gargamel se postulara a la presidencia prometiendo capturarlos, terminaría siendo electo popularmente sin siquiera considerar si es, o no, un buen candidato.

Otro ejemplo que podemos encontrar en este país es que la gran mayoría de sus pobladores son cristianos, y desde hace mucho tiempo se ha luchado una pugna por retirar de escuelas públicas todo material religioso en aras de la educación Laica. Sin embargo grandes grupos religiosos se han opuesto haciendo de este asunto una pelea difícil de ganar. Ya ha pasado en la antigüedad y sigue ocurriendo hoy en día. Países en donde su educación y leyes son influenciadas por sus creencias y no por lo que está basado en evidencias.

transEs tan grande el poder popular, que en varias partes del mundo se ha legislado ya en contra de los alimentos transgénicos por ejemplo solamente por el miedo y las cientos de manifestaciones y muestras de inconformidades que la población muestra y no por las evidencias que señalen a estos alimentos como peligrosos (lo cual por cierto no existe). Legislaciones que se han hecho impulsadas por el movimiento popular.

Es bien conocido también el movimiento anti vacunas que tiene gran auge en Estados Unidos y en donde podemos encontrar entre sus listas a partidarios como Oprah Winfrey, Jim Carrey, Ron Schneider y Alicia Silverstone entre otros. Personajes famosos que con sus opiniones tienen el poder de influenciar a otros. Un tema en donde se ha peleado por dar a los padres la decisión legal de vacunar o no a sus hijos. Ya tenemos muchos ejemplos de niños que han muerto a causa de que sus padres no quisieron someterlos a un tratamiento médico y decidieron explorar otras opciones. Imagina leyes que apoyen un miedo irracional como este que finalmente terminan perjudicando a los más inocentes, como el caso ocurrido el pasado Marzo en Canadá donde un bebé de 19 meses falleció de Meningitis debido a que sus padres; David y Collet Stephan; quienes se declaran anti vacunas y anti medicinas, le negaron ambos tipos de tratamiento.

En fin, gran parte de la población está sumergida en una situación comprometedora racionalmente hablando y en lo que se denomina comúnmente “pensamiento mágico” en donde ideas como horóscopos, quiromancia, tarot, las medicinas alternativas, religiones, sectas, conspiraciones, etc. son el común denominador y en donde la exigencia de evidencia para validar cada afirmación brilla extremadamente por su ausencia. ¿Qué clase de gobierno podemos esperar de aquel que es elegido bajo el oscurantismo y la superstición?

La gente se equivoca y bastante. Personas que eligen gobernantes cuyas acciones terminan impactando negativamente a todo el mundo. Personas que son fácilmente influenciadas por promesas,  carisma y popularidad de un candidato en donde al final sus acciones y gobierno terminan siendo muy distantes a lo esperado. Gobernantes que triunfan por sus artimañas y trucos más que por su capacidad y una evaluación objetiva de sus logros.

Debo confesar que me es bastante triste ver, en tiempo de elecciones, guerras campales entre candidatos y partidos, con “dimes y diretes”, campañas de desprestigio y chismes al más estilo revista TVyNovleas. Discusiones en donde relucen temas sobre si fulano es homosexual, si zutano es partidario de la santa muerte, si mengano robó en tal o cual obra pública, etc. Peleas en donde unos acusan, otros se defienden regresando la pedrada y volviéndose a agredir para repetir de nueva cuenta el chisme.

Gobiernos que tristemente son el resultado de un proceso subjetivo que al final no necesariamente es mejor que el gobierno impositivo de la antigüedad. ¿Qué diferencia hayImagen4 entre un gobierno impuesto y uno escogido por las impresiones subjetivas de la sociedad? Las mismas que escoger el menú en un restaurante por lo que nos ordenen debemos comer o por echar una moneda al aire y escoger al azar.

Pero si la ciencia también es hecha por humanos que cometen errores, ¿Por qué ésta ha resultado tan diferente? ¿Por qué ésta realmente funciona y transforma al mundo desde la anarquía mientras los gobiernos muchas veces se estancan y retroceden?

Esa es la verdadera cuestión de este artículo. La verdadera pregunta. ¿Qué pasaría si de alguna manera pudiéramos tomar la objetividad de las evidencias, la corrección de ideas y los filtros para controlar los errores de razonamiento de los que goza la ciencia y los pudiéramos aplicar en la elección de gobernantes, en las propuestas y derogaciones de leyes, en la ejecución de gobiernos, etc.? ¿Y si pudiéramos explotar esa metodología sistemática seguida en ciencia para identificar y corregir los errores humanos? Eliminando así la subjetividad y enfocándonos en los hechos?

En ciencia, las discusiones no se arreglan por medio de la opinión pública o personal, por ver quién puede más o por la autoridad, si no por medio de la objetividad medible y verificable a la luz de la lógica. ¿Por qué no podemos tomar este ejemplo y aplicarlo a los gobiernos y las campañas electorales?, ¿Por qué no incluso tomar el actual proceso gubernamental y tirarlo o transformarlo en algo completamente nuevo y diferente? ¿Por qué no generar un cambio en donde el trabajo colectivo y objetivo genere resultados como lo hace la ciencia sin la necesidad de estructuras gobernantes? Un cambio donde no se necesite de dirigentes populares o electos que por medio de su carisma, influencias y poder pretendan gobernar.

¿Sería posible que en un ejercicio libre y público cualquiera pudiera generar un trabajo objetivo que de manera verificable por otros lograra contribuir  a la generación de normas y leyes que saquen adelante a un país? Es una pregunta cuya respuesta no tengo, que creo al día de hoy nadie tiene y que definitivamente encontrar no será tan fácil como pudiera sonar. Se trata de una respuesta que tendrá que lidiar con algunas de las limitaciones que el método científico tiene como por ejemplo su “amoralidad”.

El conocimiento del átomo puede servir para generar bombas nucleares o para generar energía limpia. El conocimiento en explosivos puede generar pistolas que maten o dinamita que libere a mineros atrapados en un derrumbe. El conocimiento del cuerpo humano puede salvar vidas o servir para idear las peores torturas inimaginables.

Así como la opinión popular no genera sabiduría, el conocimiento generado por la ciencia tampoco y la gran diferencia que tiene la ciencia con el gobierno es que este último si trata directamente con temas de justicia, equidad, ética y bienestar.

Así también la ciencia adolece de ser un procedimiento que avanza poco a poco, paso a paso de manera acumulativa y muchas veces a prueba y error (con los resultados de cada experimento se corrige la teoría). El corregir las estructuras y mandatos gubernamentales con base a los errores del pasado es buena idea, sin embargo el planear desde hoy el realizar experimentos y cometer errores en la vida real con personas reales para después corregirlos podría afectar negativamente a seres humanos. Sería imprescindible el diseño de mecanismos que permitieran anticipar y aislar errores para no afectar a la población.

Los retos y obstáculos a superar son muchos. Y este artículo no tiene como intención el generar alguna propuesta al respecto. Definitivamente sería algo muy ambicioso de mi parte y totalmente fuera de mis posibilidades. Sin embargo, si pretende el sembrar una duda y una reflexión para pensar al respecto y preguntarnos ¿Qué podríamos hacer?

La ciencia no es perfecta. No es una receta mágica para solucionar todos nuestros problemas. Solamente es un ejemplo de una actividad que nos ha funcionado bastante bien por ahora (y mucho mejor que cualquier gobierno). Una actividad que valdría la pena tomarla como ejemplo para inspirarnos en nuevas ideas.

Al igual que en la ciencia, en donde el progreso se alcanza a través de trabajo en equipo público y verificable, las respuestas de cómo avanzar en temas de gobierno probablemente tendrán que descubrirse de la misma manera; en donde se plante un sistema que sea capaz de identificar y filtrar el error humano para procurar la autocorrección iterativa a base de evidencias objetivas. Una tarea que la humanidad tendrá que resolver al paso del corto y mediano plazo si es que pretendemos el poder generar ya una sociedad más justa, progresista y equitativa para todos.

 

 

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Acerca de J. Antonio M. Martell

¿Que es la existencia? ¿Como se define la realidad? ¿De donde venimos? ¿Tenemos un propósito? ¿Tenemos poder de elección o todo es una ilusión?  Estas y otras mas son las preguntas que a diario me hago, como profesional estudié y trabajo en la Ingeniería de Sistemas, como persona tiendo a ejercer mi capacidad de raciocinio para pensar y reflexionar sobre todos los temas y maravillas que existen en el universo, dándome el poder de llevar la capacidad de mi mente mas allá de los límites diarios, la imaginación da el toque especial a la actividad “Sapiens” con lo cual el viaje en las posibilidades se hace mucho mas interesante. Intereses: Cosmología, tiempo y espacio, universo, ciencia, mecánica cúantica, inteligencia, conciencia, misterio, vida, muerte, existencia, biología

Publicado el 3 junio, 2016 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Corrige la parte de Hitler, no ganó las elecciones.

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